Abrazar nuestras equivocaciones

¿Cuántas veces leyeron historias de profesionales exitosos?¿Y cuántas veces se preguntaron por qué no tenían esa “suerte”?

En realidad no hubo mucho de suerte en las historias que conocemos, sino que hubo determinación y trabajo duro, pero sobre todo hubo muchísimos fracasos que los llevaron a aprender y mejorar.

No me molesta usar la palabra fracaso y es porque tenemos que aprender a equivocarnos y a fallar, ya que es la mejor manera de aprender.

Si tenemos miedo a equivocarnos, y además el sistema también nos “descalifica” por hacerlo, ¿cómo vamos a crear algo nuevo y asombroso con ese chip en nuestro cerebro? Equivocarse ESTÁ BIEN, ya que es parte del proceso creativo.

 

Imagínense si le dijéramos a un bebé al aprender a caminar que no puede caerse, y que está mal. Sería cruel, ¿verdad? Bueno, esto pasa cuando crecemos. La sociedad no acepta el error, ni los tiempos de aprendizaje y mucho menos entiende que cada uno posee diferentes tipos de inteligencia y por lo tanto, a veces podemos equivocarnos mucho en algunas cosas pero hace bien otras.

Voy a dejar los tipos de inteligencia y los tiempos de aprendizaje para otro post, hoy me enfocaré solamente en el aprender a equivocarnos y abrazar nuestros errores. Hay que entender que no tiene nada malo, al contrario, es lo que nos hace crecer.

Lo más importante de nuestras equivocaciones es aprender a partir de ellas y no volver a repetirlas. Si no estamos dispuestos a arriesgarnos y equivocarnos en nuestro proceso de creación, nunca vamos a entender lo que funciona y lo que no. O incluso, cómo podemos mejorarlo.

 

Todos nacemos creativos y emprendedores. Tenemos que empezar a entender que si queremos cambiar algo en particular, o deseamos crear la vida de nuestros sueños, entonces vamos a tener que tomar acción y esa acción muchas veces no será la correcta, pero al menos sabemos que estamos haciéndolo y que en el camino nos volveremos más seguras de nosotras mismas.

 

El mundo cambia, y hoy en día lo más importante son nuestras habilidades (your skills, babe!) y esas habilidades no pueden ser desarrolladas si no probamos lo que podemos lograr por nosotros mismos, y para eso, vamos a tener que equivocarnos varias veces.

¿Alguna cree que Steve Jobs no se equivocó?¿Que tenía la fórmula perfecta para triunfar? Claro que no. Es más, llegó a convertirse en el rey de la innovación tecnológica porque a pesar de sus errores y fracasos, nunca se rindió.
El error, la equivocación, la falla o como prefieran llamarlo, tiene un connotación negativa muy fuerte pero si aprendemos de ella puede llegar a ser una experiencia transformadora.

Equivocarnos no es un problema, el problema es creer que simplemente por haberlo hecho no podemos volver a intentarlo. O peor, inventar en nuestra mente la creencia de que entonces no podemos hacerlo de nuevo.

No importa que no haya pruebas para generar esa creencia, si de verdad generamos un pensamiento recurrente, entonces nuestro cerebro ya lo considera verdadero.

Últimamente le doy más importancia al aprendizaje a través de mis errores, considero que es la única manera de aprender y de mejorar. Por eso quise compartir este post con ustedes.

 

Es momento de empezar a soltar nuestra creatividad y entender que seguramente algunas cosas salgan mal, pero podemos arreglarlas y mejorarlas. Incluso ya sabremos cómo actuar para reducir las probabilidades de volver a equivocarnos en el futuro y nos vamos a sentir más seguras.
Dejemos de juzgarnos por lo que no salió bien en su momento y abracemos la posibilidad de volver a empezar.

 

Ps: Si alguna tiene alguna lectura recomendable acerca de este tema, compártanla conmigo y con los futuros lectores así podemos profundizar un poco más.